Tallado en madera natural, este ambientador transforma un gesto simple —perfumar el auto— en un objeto que da gusto tener a la vista. La fragancia se libera de forma gradual desde el bloque de madera, sin picos ni saturación, para que el aroma acompañe el viaje sin imponerse.
Se sujeta a la salida de aire o al parasol con un clip magnético discreto, y se reemplaza en segundos cuando el aroma empieza a bajar de intensidad.